
Cuando nos acercamos al trono de Dios y reconocemos su presencia, el pecado nos confronta y pesa en nuestra mente. Tras una confrontación tan divina, es adecuado confesar nuestros pecados, tal como lo hizo Isaías cuando experimentó la gloria de Dios.-
.
MAS INFORMACIÓN.-
.
MAS INFORMACIÓN.-










VER CURSO







.jpg)




VER RECEPCIÓN GOBERNADOR 






MAS INFORMACIÓN.

